Meses planeando un acontecimiento que pretendía lo imposible, no politizar una realidad, la cubana, presa de una ideología fracasada, sinónima de fascismo, nazismo o tantas otras manchas negras en la historia contemporánea.
Algunas fuentes apuntan que estas imágenes de televisión, los cantantes discuten con un miembro del Gobierno cubano. Uno de ellos le dicen a éste que: “No se hace el concierto y aquí lo digo, no se hace el concierto porque no podemos más. Venimos a Cuba a cantar. Lo hemos cumplido todo, todo, todo. Lo que nos faltaba ya se hizo”.
La polémica es interesante pues deja en claro que, cuando el arte y la política se mezclan, separarles como lo pretenden Juanes y Bosé (“Cuba es un país de personas,” “Buscamos un elenco tranquilo,” “Déjennos cantar”) es difícil. Fidel Castro lo sabe bien: hace un año se vio en la necesidad de encerrar en uno de sus calabozos al rockero punk Gorki Águila por sus continuas críticas a la dictadura.
Bosé y Juanes reconocen que cumplieron con “todo, todo, todo” lo que pidió el régimen. ¿Cual es entonces el mensaje a pasar a esa juventud cubana para la cual se dirigió el concierto? ¿Una actuación sin libertad puede ser ejemplo de libertad? ¿Una actuación con trasfondo político encubierto puede ser mensaje de concordia y transparencia social? No se podrá dudar de la buena o mala intención de estos artistas. Como tampoco se puede dudar de la buena fe de un padre que dice a su hijo pequeño de la existencia de Papa Noel. Salvo que en este caso, estamos hablando del futuro de una población madura, de jóvenes que no aceptan más el cuento de Papa Noel ni de la lucha comunista, de miles de cubanos que viven el drama de familias exiliadas y rotas por la ideología de uno de los últimos reductos del pleistoceno político del siglo XX.
En este caso, Fidel Castro o Raul Castro, Epi o Blas, podrían aplicarse aquel lema que dice "que nos dirijan las putas, puesto que sus hijos nos han fallado".
Arturo Pérez Reverte - Quisiera recordar a un personaje que practicó la alianza de civilizaciones a su manera. Ya me dirán ustedes si viene a cuento, o no.